La Navegación Automática de Google debuta con grandes promesas, pero falla en pruebas iniciales

Rene Fraga
4 minutos de lectura

Puntos clave

  • La nueva IA de Google busca realizar tareas online de forma autónoma, pero aún tiene dificultades con decisiones básicas de sentido común.
  • Pruebas prácticas muestran resultados técnicamente correctos, aunque poco útiles en la experiencia real.
  • El lanzamiento intensifica la carrera por la IA agéntica, pese a sus claras limitaciones actuales.

El Google presentó esta semana la Navegación Automática, una función experimental que permite a la inteligencia artificial tomar el control del navegador Google Chrome para completar tareas en línea en nombre del usuario.

La propuesta es ambiciosa: desde rellenar formularios hasta planificar viajes o realizar compras sin intervención constante. Sin embargo, las primeras evaluaciones indican que la tecnología todavía carece de la intuición humana.

La función comenzó a desplegarse el 28 de enero para suscriptores de los planes AI Pro y AI Ultra en Estados Unidos y se basa en el modelo Gemini.

Con Chrome como el navegador más usado del mundo, Google apuesta a que esta integración pueda cambiar profundamente la forma en que las personas interactúan con la web.

Pruebas reales exponen fallas de contexto

Un test práctico realizado por la revista Wired dejó en evidencia limitaciones importantes.

Al solicitar dos entradas para una sinfonía cerca del pasillo, fuera de la sección de orquesta y que no fueran las más baratas, la IA cumplió los requisitos técnicos. El problema fue que los asientos estaban en filas distintas, arruinando la experiencia de quienes pretendían asistir juntos.

El periodista responsable señaló que este tipo de decisiones suele ser obvia para cualquier persona y ni siquiera se menciona en los comandos. En lugar de ahorrar tiempo, la herramienta terminó generando más trabajo.

Compras y viajes todavía requieren supervisión humana

Otras pruebas arrojaron resultados similares. Al buscar chaquetas de cuero en una tienda de ropa usada, la IA añadió automáticamente los primeros resultados al carrito, sin evaluar calidad o estado. En un intento de planificar un viaje de camping, el proceso tardó casi 15 minutos y devolvió información incompleta, obligando al usuario a verificar la disponibilidad manualmente.

Estos casos muestran que la Navegación Automática puede ejecutar pasos técnicos, pero aún no interpreta expectativas implícitas ni prioridades humanas.

Seguridad, límites y la carrera por la IA agéntica

Google incorporó varias medidas de seguridad. Las compras, publicaciones en redes sociales y el uso de contraseñas guardadas requieren aprobación explícita del usuario. Además, un aviso permanente recuerda que el usuario es responsable de las acciones realizadas por la IA. El uso diario también está limitado según el plan contratado.

El lanzamiento se produce en medio de la competencia con empresas como OpenAI, que también apuesta por navegadores con capacidades autónomas. Expertos del sector señalan que los agentes basados en navegador siguen siendo inestables y suelen fallar, lo que dificulta su adopción masiva por ahora.

Por el momento, la Navegación Automática demuestra el potencial técnico de los agentes de IA, pero también deja claro que el sentido común humano sigue siendo difícil de replicar.

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Renê Fraga es fundador de Google Discovery y editor en jefe de Eurisko, un ecosistema editorial independiente dedicado a la tecnología, la ciencia y la innovación. Profesional del marketing digital, con posgrado por la ESPM, sigue de cerca a Google desde la década de 2000 y escribe desde hace más de 20 años sobre tecnología, productos digitales e inteligencia artificial. Fundó Google Discovery en 2006, convirtiéndolo en uno de los principales sitios especializados en Google en Brasil, y fue columnista de TechTudo (Globo.com).
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