Principales destacados
- El gobierno ruso elimina dominios de plataformas occidentales de su sistema nacional de DNS
- Usuarios dejan de acceder a servicios como WhatsApp y YouTube sin el uso de VPN
- El Estado impulsa una aplicación propia como alternativa bajo críticas por vigilancia
Rusia dio un paso decisivo en su estrategia de control digital al bloquear por completo el acceso a varias plataformas extranjeras.
En lugar de limitar la velocidad de los servicios, como había ocurrido en años anteriores, ahora las autoridades optaron por eliminarlos del Sistema Nacional de Nombres de Dominio. En la práctica, esto significa que ciertas aplicaciones y sitios simplemente dejan de existir dentro de la infraestructura rusa.
Entre los servicios afectados se encuentran Facebook, Instagram y distintos medios internacionales. Analistas consideran que se trata de la medida más severa desde la aprobación de la ley de internet soberana en 2019.
Cómo funciona el bloqueo invisible
El método utilizado es técnico, pero sus efectos son claros para cualquier usuario. Cuando alguien intenta acceder a una de estas plataformas, el sistema no logra encontrar la dirección correspondiente. Es como si el sitio hubiera desaparecido del mapa digital.
La infraestructura está supervisada por Roskomnadzor, organismo responsable de regular y controlar las comunicaciones en el país. Al retirar un dominio del directorio nacional, la entidad impide que la solicitud llegue a su destino.
Especialistas señalan que, en estas condiciones, solo es posible acceder mediante herramientas de anonimato o redes privadas virtuales. Sin embargo, el gobierno también ha intensificado el bloqueo de protocolos de VPN, lo que dificulta aún más eludir las restricciones.
Telegram bajo presión y reacción de su fundador
La ofensiva también alcanzó a Telegram, que experimentó interrupciones en el envío de archivos multimedia, mensajes y en su funcionamiento general.
Su fundador, Pavel Durov, respondió públicamente y acusó al gobierno ruso de intentar forzar a los ciudadanos a migrar hacia una aplicación controlada por el Estado. Según Durov, la medida tendría implicaciones directas en términos de vigilancia y censura.
El empresario recordó que en otros países se intentaron bloqueos similares y que, pese a ello, los usuarios encontraron formas de mantener el acceso cuando el servicio seguía siendo relevante para la población.
La apuesta por una alternativa estatal
En paralelo, las autoridades promueven Max, una aplicación de mensajería respaldada por el gobierno y desarrollada por VK. El objetivo es que venga preinstalada en los dispositivos vendidos dentro del país.
La aplicación Max ya habría alcanzado decenas de millones de usuarios activos mensuales, aunque todavía se encuentra por detrás de las plataformas extranjeras en popularidad. Críticos sostienen que fue diseñada para integrarse con servicios gubernamentales y facilitar mecanismos de supervisión.
Además de redes sociales y aplicaciones de mensajería, medios internacionales como la BBC también dejaron de estar disponibles mediante el mismo sistema de DNS, ampliando el alcance del cerco digital.
Con esta estrategia, Rusia avanza hacia un modelo de internet cada vez más cerrado, donde el acceso a la información depende directamente de la infraestructura controlada por el Estado.