Puntos clave:
- Un juicio en California analiza si las redes sociales pueden ser responsables por el diseño adictivo de sus plataformas.
- Una joven de 20 años afirma que el uso temprano de estas apps afectó gravemente su salud mental.
- El fallo podría abrir la puerta a miles de demandas similares contra grandes tecnológicas.
El inicio de un juicio en Estados Unidos volvió a colocar a las redes sociales bajo fuerte escrutinio.
Una joven californiana acusa a Meta Platforms y a Google, propietario de YouTube, de haber diseñado deliberadamente productos pensados para generar adicción en niños y adolescentes, aun conociendo los riesgos para su salud mental.
El proceso es considerado histórico porque pone a prueba si las empresas pueden ser responsabilizadas no por el contenido creado por usuarios, sino por el propio diseño y funcionamiento de sus aplicaciones.
El caso que llegó a los tribunales
La demandante, identificada como Kaley G.M., tiene hoy 20 años y asegura que comenzó a usar redes sociales desde muy pequeña. Sus abogados sostienen que funciones como el desplazamiento infinito, las notificaciones constantes y los algoritmos de recomendación fomentaron un uso compulsivo que derivó en depresión y pensamientos suicidas.
Según la acusación, documentos internos demostrarían que las compañías sabían que estos mecanismos podían afectar el desarrollo cerebral de menores, pero aun así priorizaron el tiempo de permanencia y la interacción.
La defensa de las plataformas
Meta y YouTube rechazan las acusaciones. Sus abogados planean argumentar que existen múltiples factores personales y familiares que influyen en la salud mental de los jóvenes y que las empresas han invertido en medidas de seguridad para menores.
El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, podría declarar durante el juicio, que se extendería hasta marzo. Otras compañías mencionadas en demandas similares, como TikTok y Snap, llegaron a acuerdos antes de que este caso llegara a juicio.
Un impacto que va más allá de EE. UU.
El resultado es seguido de cerca porque podría debilitar una de las principales protecciones legales de las redes sociales en Estados Unidos. Actualmente, más de 2.300 demandas similares siguen en curso en tribunales estadounidenses.
La presión no es solo local. Países como Australia y España ya impusieron restricciones al acceso de menores de 16 años a las redes sociales, mientras otras naciones estudian medidas similares ante la creciente preocupación por la salud mental infantil y adolescente.