Principales destacados:
- Google confirmó que regresará al mercado de gafas inteligentes en 2026 con un fuerte enfoque en inteligencia artificial.
- Sergey Brin reconoció que Google Glass se lanzó antes de estar listo para el consumidor.
- La nueva estrategia incluye alianzas, Android XR y el asistente Gemini como eje central de la experiencia.
El Google decidió revisar públicamente uno de los capítulos más polémicos de su historia. Días después de anunciar su regreso al mercado de gafas inteligentes, el cofundador Sergey Brin admitió que el lanzamiento de Google Glass fue precipitado y careció de la madurez necesaria para conquistar al público general.
La declaración se produjo durante un evento académico en la Universidad de Stanford, donde Brin habló de forma directa sobre el exceso de confianza que rodeó al proyecto original.
Un debut llamativo, pero fuera de tiempo
Al recordar la presentación del Google Glass en 2012, famosa por el salto de paracaidistas desde un dirigible, Brin reconoció que el impacto visual fue priorizado por encima de la preparación del producto. Según él, la tecnología llegó al mercado antes de alcanzar un equilibrio adecuado entre precio, diseño y aceptación social.
Lanzado en 2013 por 1.500 dólares, el dispositivo generó incomodidad por su apariencia, preocupaciones relacionadas con la privacidad debido a la cámara integrada y un costo elevado para el consumidor promedio. En 2015, Google decidió retirar la versión dirigida al público general.
La nueva apuesta del Google por las gafas inteligentes
En diciembre, Google confirmó oficialmente su regreso a este segmento con dispositivos desarrollados sobre Android XR. El plan incluye alianzas con Warby Parker, Samsung y Gentle Monster.
Las nuevas gafas incorporarán el asistente Gemini, permitiendo control por voz, traducciones en tiempo real y navegación contextual. Google prevé dos versiones: una solo de audio, sin pantalla, y otra con display integrado en las lentes. La versión sin pantalla será la primera en llegar, prevista para 2026.
Un mercado más maduro y lecciones del pasado
A diferencia de lo ocurrido en 2013, Google ahora entra en un mercado que ya demostró interés por este tipo de dispositivos. Las gafas inteligentes de Meta, desarrolladas junto a Ray-Ban, vendieron millones de unidades y ayudaron a validar el formato.
Brin destacó que los avances en inteligencia artificial cambiaron por completo el escenario. Según él, hoy es posible crear gafas que ayuden al usuario de forma discreta y sin interrupciones constantes, algo que no era viable en la era del Google Glass.
Al reconocer sus errores, Google busca mostrar que aprendió del pasado y que su nueva generación de gafas inteligentes nace con una visión más realista, refinada y alineada con las expectativas actuales de los consumidores.