Google empieza a tratar a los autores falsos y los rostros generados por IA como engaño

Rene Fraga
10 minutos de lectura

Principales destacados

  • La autoría falsa entra en la mira: Google ha empezado a clasificar los nombres inventados, las credenciales falsas y las fotos de autores generadas por IA como prácticas engañosas.
  • Una señal de baja calidad: las páginas que recurran a estas tácticas pueden ser consideradas poco fiables por los sistemas automatizados de calidad de la Búsqueda.
  • La regla ahora es explícita: la orientación acerca las directrices públicas de Google a las instrucciones que ya utilizaban los evaluadores humanos para identificar perfiles de autores falsificados.

Google ha actualizado sus orientaciones para los propietarios de sitios web y ha dejado un mensaje mucho más directo para quienes intentan dar una apariencia de autoridad a los contenidos publicados en internet.

Crear un autor que no existe, poner una foto de rostro generada por IA en su perfil e inventar credenciales para hacerlo parecer un especialista aparece ahora explícitamente como una forma de engaño en las orientaciones de Google sobre contenido útil, fiable y centrado en las personas.

Y hay una consecuencia importante: según el propio texto, este tipo de práctica es una señal de página de baja calidad.

No es la foto de IA lo que se ha convertido en el problema 🤖

El cambio puede interpretarse de forma equivocada.

Google no está diciendo simplemente que utilizar una imagen generada por IA en un sitio web esté prohibido. El problema es presentar una identidad ficticia como si fuera una persona real, especialmente para transmitir una autoridad que no existe.

La nueva orientación dice que se deben evitar las informaciones de autoría engañosas. Entre los ejemplos aparecen fotos de rostros generadas por IA, nombres inventados y credenciales falsas utilizados para hacer parecer que un contenido fue escrito por especialistas humanos.

🔎 El punto central: la cuestión no es solamente quién escribió el texto, sino el intento de fabricar señales de confianza para convencer al lector de que existe una autoridad real detrás de él.

Google está convirtiendo una recomendación editorial en una alerta explícita de calidad para sus sistemas de Búsqueda.

Esto ya estaba en las reglas para los evaluadores 👀

La novedad no surgió completamente de la nada.

Las Directrices para Evaluadores de Calidad de la Búsqueda de Google ya indicaban a los evaluadores humanos que debían considerar los perfiles falsos de creadores y las imágenes de autores generadas por IA como formas de engaño.

Ahora, la misma lógica aparece en las orientaciones dirigidas a los propios editores y propietarios de sitios web.

La diferencia es importante.

Antes, la práctica podía ser identificada por quienes evaluaban manualmente la calidad de una página. Ahora, Google está diciendo públicamente a los creadores de contenido que este comportamiento también debe evitarse.

El cambio apareció en octubre

El nuevo fragmento fue identificado en la página de Search Central dedicada a la creación de contenido útil, fiable y centrado en las personas.

Según el material citado, la página estaba fechada el 1 de octubre. El párrafo no aparecía en una versión archivada del 8 de junio.

Fue incluido en la sección que trata sobre quién creó el contenido, justo después de la recomendación que Google ya hacía para que los sitios proporcionaran firmas de autor correctas.

Esto crea una secuencia bastante clara:

• identificar correctamente quién produjo el contenido;

• evitar perfiles o credenciales que puedan engañar al lector;

• no fabricar una apariencia de experiencia profesional;

• entender que el engaño puede interpretarse como una señal de baja calidad.

¿Y por qué Google decidió enfatizar esto ahora? 📰

El cambio aparece en un momento particularmente delicado para el ecosistema de noticias.

En los últimos meses han surgido investigaciones sobre empresas que compraron sitios web y comenzaron a publicar grandes volúmenes de artículos generados o asistidos por IA utilizando periodistas, especialistas y perfiles que no existían.

Uno de los casos citados involucra a Brown Brothers Media, una empresa con sede en Singapur.

Según una investigación de Futurism, la compañía habría creado periodistas y especialistas ficticios, incluso con credenciales falsas, para publicar miles de artículos optimizados para los motores de búsqueda.

El modelo resulta especialmente conveniente para una fábrica de contenido: se crea una persona aparentemente experta, se le da un rostro y después se utiliza esa identidad como firma de decenas o cientos de textos.

Para el lector, parece autoridad.

Para un motor de búsqueda, durante algún tiempo, puede parecer simplemente otra página bien estructurada.

El problema aparece cuando la autoridad se convierte en decoración 🎭

Este es probablemente el punto más interesante de la actualización.

Una firma de autor no es, por sí sola, un factor mágico de posicionamiento.

El propio Google ya había aclarado que tener una firma no hace que una página suba automáticamente en los resultados. La cuenta Google Search Liaison reforzó esta idea en enero de 2024.

Lo que se está discutiendo ahora es diferente.

Si la firma sirve para demostrar transparencia y responsabilidad editorial, perfecto. Si se fabrica para simular una autoridad inexistente, puede producir exactamente el efecto contrario.

🧠 La lógica es sencilla: una firma real puede ayudar al lector a entender quién está hablando. Una firma inventada intenta hacer que el lector crea en algo que no existe.

La IA ha hecho que este truco sea mucho más fácil

Crear un personaje editorial ficticio solía requerir al menos una fotografía, un nombre, una biografía y cierto trabajo para construir una identidad coherente.

Hoy, una imagen convincente puede crearse en cuestión de segundos.

Lo mismo ocurre con biografías, currículos y descripciones profesionales.

Esto aumenta el riesgo de que una página parezca más fiable de lo que realmente es.

Y existe una diferencia importante entre utilizar IA como herramienta editorial y utilizar IA para fabricar una persona.

UsoSituación
La IA ayuda a editar un textoNo es el foco de la nueva regla
Imagen ilustrativa creada con IANo es automáticamente un engaño
Autor real utilizando una foto realNo hay problema en este aspecto
Autor ficticio con rostro generado por IA y credenciales inventadasGoogle lo clasifica como engaño

La batalla va más allá de las firmas

El caso también expone una contradicción mayor en el escenario actual de las búsquedas.

Por un lado, mecanismos como Google intentan reducir el contenido producido a escala, las páginas poco fiables y las estrategias artificiales de SEO.

Por otro, los propios sistemas de IA y recursos como los resúmenes generados en la Búsqueda están cambiando la manera en que las personas consumen información.

Es precisamente ahí donde aparece la crítica de algunos observadores.

El editor ejecutivo de Futurism, Jon Christian, argumentó que los propios resúmenes de IA de Google están reduciendo el espacio destinado a los enlaces hacia reportajes originales. En este escenario, combatir a los autores falsos resuelve un problema de confianza, pero no necesariamente la crisis económica que enfrentan los medios.

Entonces, ¿se acabó la fiesta de los periodistas de mentira?

Sería exagerado decirlo.

El nuevo lenguaje no significa que Google haya anunciado una penalización automática para cualquier sitio que tenga una foto de autor generada por IA. El texto establece que la información de autoría engañosa es una señal de baja calidad.

La consecuencia práctica, por lo tanto, depende de cómo esa información sea interpretada por los sistemas de calidad de la Búsqueda.

Pero el mensaje editorial es ahora considerablemente más claro.

Los sitios que hayan construido artificialmente su credibilidad alrededor de especialistas inexistentes tienen ahora un motivo más para revisar esas páginas.

🚨 Y existe una ironía: cuanto más fácil resulta crear digitalmente una persona perfecta, más importante se vuelve demostrar que la persona detrás de la firma realmente existe.

Al final, el cambio parece menos una guerra contra los rostros generados por IA y más un intento de impedir que la IA se utilice para fabricar autoridad falsa a escala.

Para quienes publican contenido en internet, la pregunta deja de ser solamente «¿quién escribió este artículo?» y pasa a ser otra, mucho más incómoda: ¿esa persona realmente existe?

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Renê Fraga es fundador de Google Discovery y editor en jefe de Eurisko, un ecosistema editorial independiente dedicado a la tecnología, la ciencia y la innovación. Profesional del marketing digital, con posgrado por la ESPM, sigue de cerca a Google desde la década de 2000 y escribe desde hace más de 20 años sobre tecnología, productos digitales e inteligencia artificial. Fundó Google Discovery en 2006, convirtiéndolo en uno de los principales sitios especializados en Google en Brasil, y fue columnista de TechTudo (Globo.com).
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