Recientemente, Google compartió información sobre cómo la inteligencia artificial (IA) puede desempeñar un papel fundamental en la lucha contra la crisis climática.
En un informe elaborado en colaboración con el Boston Consulting Group (BCG), se destacan varias formas en que la IA puede contribuir a enfrentar los desafíos ambientales que enfrentamos actualmente.
Puede proporcionar información valiosa para ayudar a las personas y organizaciones a tomar decisiones más sostenibles. Por ejemplo, Google Maps utiliza IA para sugerir rutas más eficientes en términos de combustible, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero.
Desde su lanzamiento, esta funcionalidad ha ayudado a evitar más de 2.4 millones de toneladas métricas de CO2e, equivalente a retirar alrededor de medio millón de vehículos de las calles durante un año.
Además, la IA se puede utilizar para prever y manejar mejor eventos climáticos extremos. Google Research desarrolló una iniciativa de predicción de inundaciones que utiliza IA avanzada y análisis geoespaciales para proporcionar información en tiempo real sobre inundaciones.
Esto permite que las comunidades se preparen y respondan de manera más efectiva a estas situaciones, reduciendo los daños causados por las inundaciones y protegiendo vidas humanas.
Otro aspecto importante es el uso de la IA para optimizar acciones climáticas en diversas áreas. Por ejemplo, Google Research, en colaboración con American Airlines y Breakthrough Energy, empleó IA para desarrollar mapas de predicción de contrails, las estelas dejadas por los aviones.
Esta tecnología permite que los pilotos elijan rutas alternativas que eviten la formación de contrails, reduciendo así el impacto ambiental de la aviación.
Sin embargo, también es importante abordar el impacto ambiental generado por la propia IA. Google está comprometido en hacer que sus centros de datos sean más eficientes y sostenibles, buscando reducir el consumo de energía y las emisiones asociadas al entrenamiento de modelos de IA.
La empresa también adopta prácticas de enfriamiento conscientes del clima y busca el uso responsable de los recursos hídricos.
Para combatir efectivamente la crisis climática, es esencial un enfoque colaborativo entre formuladores de políticas, gobiernos, empresas e individuos.