Principales destacados
- La Justicia de Estados Unidos rechazó parte de la demanda de Google contra SerpApi al considerar insuficientes las alegaciones sobre una supuesta infracción de derechos de autor.
- El tribunal afirmó que los resultados públicos de búsqueda, como enlaces, fragmentos de texto y datos de carácter informativo, no están protegidos por la legislación de copyright.
- Google tendrá un plazo de 21 días para presentar una nueva versión de la demanda si logra demostrar que cuenta con la autorización de los titulares de los derechos de autor sobre determinados contenidos.
Google sufrió una importante derrota judicial en Estados Unidos en un proceso que podría tener consecuencias relevantes para las empresas que se dedican a la recopilación automatizada de información disponible en Internet.
El gigante tecnológico vio cómo parte de su demanda contra SerpApi era desestimada por una jueza federal, quien concluyó que la compañía no presentó elementos suficientes para demostrar una violación de la legislación sobre derechos de autor.
La decisión fue emitida por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, del Tribunal Federal del Distrito Norte de California. Aunque el caso está lejos de concluir, el fallo representa un obstáculo significativo para la estrategia jurídica de Google y podría influir en futuros litigios relacionados con el web scraping, una práctica utilizada por empresas para recopilar automáticamente datos disponibles en sitios web.
A pesar de la desestimación de parte de las alegaciones, el tribunal permitió que Google presente una versión modificada de la demanda en un plazo de 21 días. Para ello, la empresa deberá demostrar que cuenta con la autorización de los verdaderos titulares de los derechos de autor sobre determinados contenidos que aparecen en sus servicios.
Cómo comenzó la disputa entre Google y SerpApi
El proceso comenzó en diciembre de 2025, cuando Google acusó a SerpApi de acceder a sus resultados de búsqueda utilizando métodos diseñados para eludir los mecanismos de protección contra robots automatizados.
SerpApi es una empresa conocida por ofrecer una API que permite a desarrolladores y compañías obtener resultados de Google en un formato estructurado para integrarlos en aplicaciones, plataformas y sistemas de análisis. Este tipo de servicio es ampliamente utilizado para el monitoreo de precios, estudios de mercado, herramientas de SEO, inteligencia competitiva y el desarrollo de aplicaciones basadas en motores de búsqueda.
Según Google, la empresa empleaba técnicas consideradas engañosas para superar el sistema interno denominado SearchGuard. Entre ellas se encontrarían la modificación de la identificación del navegador, la rotación constante de direcciones IP y la resolución automática de CAPTCHAs, mecanismos normalmente utilizados para impedir accesos masivos realizados por programas automatizados.
Desde la perspectiva de Google, estas prácticas constituían una infracción de la Sección 1201 de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA), la legislación estadounidense que protege las medidas tecnológicas destinadas a restringir el acceso a obras protegidas por derechos de autor.
Por su parte, SerpApi presentó una defensa completamente distinta. La empresa sostuvo que únicamente recopila información que ya es pública y accesible para cualquier usuario de Internet, argumentando que su funcionamiento no difiere, en esencia, de la manera en que los motores de búsqueda rastrean e indexan las páginas web.
Por qué la Justicia rechazó parte de la demanda
Al analizar el caso, la jueza destacó un aspecto considerado fundamental para la controversia: la legislación invocada por Google protege únicamente las medidas tecnológicas destinadas a restringir el acceso a obras protegidas por derechos de autor.
Según la resolución, elementos presentes en las páginas de resultados de búsqueda, como las URL, los fragmentos de texto, los títulos de las páginas y otros datos informativos, son contenidos de acceso público y, por sí solos, no pueden considerarse obras protegidas por la Ley de Derechos de Autor.
Por ello, la magistrada concluyó que Google no puede utilizar la legislación sobre derechos de autor para impedir que terceros recopilen información pública presente en los resultados de búsqueda.
Esta conclusión llevó a la desestimación definitiva de esa parte específica de la demanda, sin posibilidad de ser modificada posteriormente, ya que el tribunal entendió que, incluso con una nueva presentación, ese fundamento jurídico no sería suficiente para sostener la reclamación.
La decisión resulta especialmente relevante porque establece una clara diferencia entre el acceso a información pública y la protección jurídica de las obras intelectuales, un debate que desde hace años acompaña el crecimiento de las herramientas de recopilación automatizada de datos.
El conflicto sobre los contenidos de terceros
Otro aspecto importante analizado por el tribunal se refiere a los contenidos que Google muestra en sus resultados y que pertenecen a terceros.
La jueza observó que muchos de los elementos presentes en funciones como el Panel de Conocimiento, las respuestas enriquecidas y otros componentes de la página de resultados proceden de información creada por otros autores o empresas.
Por ese motivo, si Google pretende invocar la protección prevista por la DMCA respecto de esos contenidos, deberá demostrar que cuenta con la autorización de sus respectivos titulares para aplicar medidas de control de acceso en su nombre.
En la demanda presentada, esa autorización no fue acreditada.
Por ello, esa parte del proceso también fue desestimada, aunque, a diferencia del apartado relacionado con los resultados públicos, el tribunal permitió que Google intente corregir esa deficiencia documental mediante una nueva versión de la demanda.
Si la empresa consigue presentar pruebas suficientes dentro del plazo fijado por la Justicia, esa parte del litigio podrá continuar.
La decisión también incluyó un punto favorable para Google
Aunque la mayor parte de los análisis destacó la victoria obtenida por SerpApi, la resolución también reconoció algunos argumentos favorables para Google.
La jueza coincidió en que las técnicas utilizadas para eludir SearchGuard, como la modificación de la huella digital del navegador, el cambio frecuente de direcciones IP y la resolución automática de CAPTCHAs, pueden considerarse formas de eludir medidas tecnológicas de protección contempladas por la DMCA.
Sin embargo, eso no significa automáticamente que exista una infracción de la ley.
Según el criterio del tribunal, estas acciones solo constituirían una violación si las barreras tecnológicas estuvieran protegiendo efectivamente obras sujetas a derechos de autor y dicha protección hubiera sido autorizada por sus titulares.
En otras palabras, el simple hecho de superar una barrera técnica no basta para configurar una infracción de la legislación sobre derechos de autor.
Qué puede significar esta decisión para el mercado
Especialistas en derecho digital consideran que este fallo representa una de las decisiones más importantes de los últimos años en materia de web scraping y acceso automatizado a información pública.
Numerosas empresas utilizan técnicas similares a las de SerpApi para desarrollar herramientas de monitoreo de precios, comparación de productos, investigación académica, inteligencia de mercado, análisis SEO y seguimiento de la competencia.
Si el criterio adoptado por la Justicia se mantiene en las siguientes etapas del proceso, la decisión podría convertirse en una referencia para futuros litigios entre plataformas digitales y empresas especializadas en la recopilación automatizada de datos.
Esto no significa que cualquier forma de web scraping quede automáticamente permitida. Otras leyes, los términos de uso de los servicios, las normas de acceso, la protección de datos y diferentes interpretaciones judiciales pueden seguir imponiendo límites a este tipo de actividad.
Aun así, el resultado inicial es considerado una importante victoria para las empresas que dependen de la recopilación de información pública disponible en Internet.
Ahora, toda la atención está puesta en los próximos pasos de Google. Si la compañía logra presentar nuevos argumentos y demostrar la autorización de los titulares de los derechos de autor, parte del litigio podrá continuar. En caso contrario, la decisión reforzará aún más el criterio de que la información pública mostrada en los motores de búsqueda no puede quedar protegida por la DMCA únicamente por aparecer en una página de resultados.