Principales destacados
- Un descubrimiento accidental: Joël Lapointe buscaba un lugar para acampar cuando detectó una enorme depresión circular en las imágenes de Google Maps.
- Un cráter gigantesco: la estructura Uhackatik tiene unos 25 kilómetros de ancho y se formó hace aproximadamente 390 millones de años.
- Ciencia ciudadana en el terreno: investigadores confirmaron el hallazgo tras una expedición al remoto Québec, donde encontraron evidencias geológicas características de impactos de meteoritos.
Imagina abrir Google Maps buscando un lugar para montar una tienda de campaña y, en su lugar, encontrar una estructura geológica que pudo haberse formado cuando los primeros grandes animales todavía ni siquiera existían.
Eso fue exactamente lo que le ocurrió al astrónomo aficionado francés Joël Lapointe.
En 2024, mientras buscaba lugares para acampar en la región de Côte-Nord, en Québec, Lapointe detectó una formación circular inusual cerca del lago Marsal. La apariencia llamó su atención y decidió comunicar sus sospechas a investigadores.
La hipótesis parecía poco probable.
Pero no lo era.
Una depresión que escondía una historia gigantesca 🔎
La estructura, posteriormente bautizada como Uhackatik, tiene aproximadamente 25 kilómetros de ancho.
Los investigadores estimaron que tiene unos 390 millones de años, lo que sitúa el impacto en una época muy anterior a la aparición de los dinosaurios.
El descubrimiento también tiene importancia histórica. Si recibe el reconocimiento formal de la Meteoritical Society, Uhackatik será el mayor cráter de impacto confirmado en la Tierra desde 2018.
Ese año, el cráter Hiawatha, de unos 31 kilómetros de diámetro, fue identificado bajo el hielo de Groenlandia.
| Estructura | Ubicación | Diámetro aproximado |
|---|---|---|
| Hiawatha | Groenlandia | 31 km |
| Uhackatik | Québec, Canadá | 25 km |
La comparación ayuda a dimensionar el hallazgo. No se trata de una pequeña depresión provocada por un meteorito reciente, sino de una estructura geológica que se extiende durante decenas de kilómetros.
Google Maps fue solo el comienzo 🛰️
Lapointe llevó su observación a investigadores de la Universidad Aix-Marseille, en Francia.
El lugar terminó siendo presentado como una posible estructura de impacto durante una reunión de la Meteoritical Society en 2024.
Fue entonces cuando la historia dejó de ser simplemente una curiosidad encontrada en un mapa.
El geólogo planetario Gordon Osinski, de la Western University, en Canadá, y director de la base de datos Impact Earth, organizó una expedición para investigar directamente la formación sobre el terreno.
Y llegar hasta allí no fue precisamente como seguir una ruta en una aplicación.
Cuatro investigadores contra un terreno difícil 🌲
En octubre de 2025, un equipo de cuatro personas viajó en hidroavión hasta la región.
El escenario era extremadamente remoto. Para llegar al área de interés, los investigadores tuvieron que atravesar unos 50 metros de agua y avanzar por terrenos pantanosos cubiertos de vegetación densa.
Pero la recompensa apareció rápidamente.
En el segundo día de trabajo, el equipo encontró shatter cones, estructuras geológicas producidas por la intensa onda de choque asociada a los impactos de grandes objetos.
🪨 La pista decisiva: los shatter cones fueron identificados en varios afloramientos rocosos, proporcionando una evidencia de campo especialmente importante para confirmar el origen de la formación.
Según Osinski, este tipo de estructura constituye la única evidencia inequívoca de un evento de impacto que puede observarse directamente en el terreno a simple vista.
💡 El detalle que transformó una sospecha en descubrimiento: la forma circular observada en el mapa era apenas el comienzo. Fueron las rocas encontradas en el lugar las que proporcionaron la evidencia física del impacto.
¿Y cómo descubrieron su antigüedad?
El equipo también recogió muestras de roca para realizar análisis de laboratorio.
Los resultados apuntaron a una antigüedad de aproximadamente 390 millones de años para el evento.
Esto sitúa el impacto en el período Devónico, una época en la que la Tierra tenía una configuración muy diferente de la actual.
La vida ya se había diversificado en los océanos y los primeros ecosistemas terrestres estaban desarrollándose, pero todavía faltaba mucho tiempo para el dominio de los dinosaurios.
Es decir, cuando el objeto impactó en la región que hoy pertenece a Québec, la historia natural de nuestro planeta se encontraba en una etapa completamente diferente.
El nombre también tiene una historia 🌎
La estructura recibió el nombre Uhackatik después de consultas con el Consejo Innu de Ekuanitshit.
La formación se encuentra en tierras tradicionales de los Innu, y la elección del nombre incorporó esa relación con el territorio.
Este detalle acompaña una tendencia importante en la investigación contemporánea de estructuras geológicas y arqueológicas: además de identificar un descubrimiento científico, los investigadores también deben considerar la historia y los vínculos de las comunidades que viven en estas regiones o mantienen relaciones tradicionales con ellas.
Un caso poco común de ciencia ciudadana 👀
Tal vez el aspecto más curioso del descubrimiento sea precisamente quién detectó la estructura por primera vez.
Lapointe no formaba parte de un equipo científico que buscaba cráteres.
Estaba buscando un lugar para acampar.
Según Osinski, se trata de la primera vez que una estructura de impacto identificada inicialmente por un miembro del público es posteriormente confirmada como un cráter de impacto.
Esto es especialmente relevante porque existen aproximadamente 200 estructuras de impacto confirmadas en la Tierra, y la mayoría fueron identificadas por geólogos y otros investigadores profesionales.
En este caso, el camino fue el inverso.
Una observación casual llevó a una hipótesis. La hipótesis condujo a una expedición. Y la expedición encontró evidencias geológicas.
¿Y ahora qué?
El reconocimiento formal todavía depende de la Meteoritical Society, que deberá analizar el descubrimiento durante su próxima reunión.
Si es aprobado, Uhackatik se convertirá en la 11.ª estructura de impacto conocida en Québec.
Para Lapointe, la experiencia también deja una lección bastante sencilla.
En declaraciones a CityNews, dijo que estaba «en las nubes» cuando los investigadores confirmaron su sospecha y animó a otras personas a no ignorar una observación simplemente porque esté fuera de su área de especialización.
Al final, una búsqueda para encontrar un buen lugar donde dormir al aire libre terminó revelando una cicatriz dejada por un impacto ocurrido cientos de millones de años atrás.
Y quizá esa sea precisamente la parte más interesante de la historia: a veces basta con mirar un mapa con atención para descubrir que el terreno sobre el que estamos guarda una historia mucho más grande de lo que parece.