Google tala 400.000 árboles para ampliar sus centros de datos de IA en Finlandia

Rene Fraga
11 minutos de lectura

Principales puntos

  • Deforestación a gran escala: se talaron alrededor de 250.000 árboles en Muhos, Finlandia, para habilitar uno de los proyectos de infraestructura de inteligencia artificial de Google.
  • Obras bajo presión: las autoridades finlandesas ordenaron suspender los trabajos con un impacto ambiental significativo hasta que se completen las evaluaciones de impacto exigidas.
  • Promesas ambientales en entredicho: la expansión reaviva el debate sobre el coste ecológico de la carrera por la infraestructura de IA, incluso cuando las empresas prometen invertir en sostenibilidad.

La carrera por la inteligencia artificial está transformando la infraestructura tecnológica en un negocio de proporciones gigantescas. Pero, en Finlandia, la expansión de uno de los mayores proyectos europeos de Google también está provocando una reacción ambiental.

Una investigación publicada por The Guardian el 22 de octubre de 2026 señala que se talaron aproximadamente 250.000 árboles en una zona de Muhos, en el norte del país. El terreno forma parte de los planes de expansión de los centros de datos de la compañía, vinculados a una inversión de 13.000 millones de euros en infraestructura de IA.

El caso va más allá de los árboles talados. La preparación de los terrenos incluyó la retirada de suelo, la construcción de carreteras y modificaciones en los sistemas de drenaje, lo que ha suscitado preocupación por los efectos sobre los ecosistemas locales.

Y Muhos no sería el único lugar afectado.

🌲 El impacto podría alcanzar los 400.000 árboles

Según la investigación de The Guardian, los expertos ambientales estiman que se eliminaron otros 150.000 árboles en una segunda zona, en Otanmäki.

En conjunto, ambas estimaciones ascienden a aproximadamente 400.000 árboles.

En Muhos, la deforestación habría afectado a unos 330 hectáreas, una superficie equivalente a aproximadamente 460 campos de fútbol americano.

📍 El problema no termina con la tala: los residentes han expresado su preocupación por la escorrentía de agua lodosa hacia cursos de agua conectados con el río Oulujoki. Los cambios en la cobertura vegetal y el suelo pueden afectar al drenaje, a la calidad del agua y a los hábitats de la región.

Estos impactos ayudan a explicar por qué la controversia ha cobrado fuerza precisamente en un país asociado con extensos bosques y políticas ambientales.

⚖️ ¿Por qué las autoridades ordenaron detener los trabajos?

Google anunció en septiembre de 2026 una inversión de 13.000 millones de euros en Finlandia, presentada por la compañía como su mayor inversión individual en Europa. La iniciativa contempla ampliar su infraestructura de centros de datos para responder a la creciente demanda de capacidad de computación, incluidas las aplicaciones de inteligencia artificial.

Sin embargo, el proyecto comenzó a enfrentarse a obstáculos regulatorios.

Según la emisora pública finlandesa Yle, las autoridades ordenaron a la filial Tuike Finland detener los trabajos con un impacto ambiental significativo en los centros de datos proyectados en Muhos y Kajaani hasta que se completaran las evaluaciones de impacto ambiental obligatorias.

La medida no debe confundirse automáticamente con la cancelación definitiva de los centros de datos. El punto central es la necesidad de cumplir los requisitos ambientales aplicables antes de avanzar con determinadas actividades.

🔎 La cuestión regulatoria: según la información publicada, Google sostuvo inicialmente que las actividades forestales cumplían la legislación finlandesa. Posteriormente, Antti Järvinen, responsable de las operaciones de la compañía en el país, pidió disculpas por la tala y afirmó que la empresa creía estar actuando dentro de la legalidad.

El episodio muestra cómo el cumplimiento de la ley y la aceptación pública pueden ser cuestiones diferentes. Incluso cuando una empresa considera que sus acciones son legales, la magnitud de una intervención ambiental puede generar protestas y presionar a las autoridades para que revisen los procedimientos adoptados.

🌱 ¿Plantar nuevos árboles resuelve el problema?

Google también presentó planes para plantar árboles en una superficie de 130 hectáreas en Muhos, como parte de sus esfuerzos relacionados con la biodiversidad.

La iniciativa puede contribuir a la recuperación ambiental, pero existe una diferencia importante entre plantar árboles y restaurar un bosque maduro.

Un bosque establecido reúne árboles de distintas edades, vegetación, organismos, hábitats y relaciones ecológicas que se han desarrollado durante muchos años. La plantación de nuevos ejemplares no reproduce inmediatamente esa complejidad.

🌳 Reforestar no es lo mismo que revertir la deforestación. La recuperación de una zona puede llevar décadas, y sus resultados dependen de las especies utilizadas, las condiciones del suelo y la capacidad de restablecer los ecosistemas.

También es importante distinguir entre la superficie que se plantará y la superficie deforestada. Las 130 hectáreas anunciadas para Muhos no constituyen, por sí solas, una compensación equivalente a las aproximadamente 330 hectáreas de bosque mencionadas en la investigación.

Esto no significa que la plantación sea inútil, sino que su eficacia debe evaluarse teniendo en cuenta la ubicación, la supervivencia de los árboles, la biodiversidad y la recuperación ecológica.

🤖 ¿Por qué la IA necesita tantos centros de datos?

Servicios como Gemini y ChatGPT dependen de grandes instalaciones repletas de servidores y aceleradores de computación. Estos equipos procesan enormes volúmenes de datos para entrenar modelos, responder preguntas y ejecutar tareas cada vez más complejas.

Para sostener estas operaciones, las empresas necesitan terrenos, electricidad, sistemas de refrigeración y conexiones de red. La infraestructura auxiliar también puede requerir carreteras, redes eléctricas y obras de preparación del suelo.

Finlandia resulta atractiva para este tipo de inversiones por factores como su clima relativamente frío, la disponibilidad de terrenos y el acceso a recursos energéticos. Las temperaturas más bajas pueden ayudar a reducir la energía necesaria para refrigerar los equipos.

Pero hay un detalle: un centro de datos más eficiente durante su funcionamiento todavía puede tener un coste ambiental significativo durante su construcción.

El impacto debe evaluarse en distintas etapas:

  • Ocupación del territorio: los bosques y otros entornos naturales pueden ser sustituidos por instalaciones industriales.
  • Consumo energético: el funcionamiento de los servidores requiere grandes cantidades de electricidad.
  • Refrigeración: el control térmico exige infraestructura adicional y, dependiendo de la tecnología utilizada, puede consumir agua.
  • Infraestructura de apoyo: las carreteras, las líneas de transmisión y los sistemas de drenaje amplían la intervención sobre el territorio.

La importancia de cada factor varía según el proyecto. Por eso, evaluar únicamente el consumo eléctrico de los servidores no ofrece una visión completa del impacto ambiental de la inteligencia artificial.

💶 ¿Qué ganan las comunidades locales con estos proyectos?

Las inversiones de esta magnitud pueden generar empleos durante la construcción, contratos para proveedores, ingresos fiscales y nuevas actividades económicas.

Al mismo tiempo, los beneficios y los costes no se distribuyen necesariamente de la misma manera. Una comunidad puede recibir inversiones y oportunidades laborales mientras afronta cambios en el paisaje, impactos sobre la naturaleza y preocupaciones por el consumo futuro de recursos.

El coste de la electricidad también merece atención, aunque no es posible concluir, únicamente a partir de la deforestación, que el proyecto provocará aumentos en las facturas de los residentes.

Para evaluar ese riesgo, sería necesario conocer la estructura del suministro eléctrico, las inversiones en la red, los contratos y las normas tarifarias aplicables.

💡 El debate que queda abierto: ¿quién debe asumir los costes ambientales de la infraestructura que sostiene los servicios digitales utilizados por millones de personas?

La pregunta cobra importancia a medida que las empresas tecnológicas anuncian nuevas inversiones para responder a la demanda de modelos de IA más avanzados.

🔍 ¿Puede el caso de Google cambiar la expansión de la IA?

El episodio finlandés no significa que la construcción de centros de datos vaya a detenerse a escala mundial. Google, Microsoft y otras empresas siguen buscando capacidad de computación para sus servicios, y la expansión de la infraestructura es una parte central de esa estrategia.

Sin embargo, el caso pone de manifiesto una tensión que probablemente acompañará a nuevos proyectos: la necesidad de construir rápidamente instalaciones de gran tamaño y la obligación de considerar sus efectos ambientales antes de que las intervenciones se vuelvan irreversibles.

La siguiente etapa en Muhos y Kajaani dependerá del avance de las evaluaciones ambientales y del cumplimiento de los requisitos de las autoridades. También será importante comprobar cómo pretende Google demostrar los resultados de sus medidas de protección de la biodiversidad.

La inteligencia artificial puede hacer que los servicios digitales sean más potentes, pero su infraestructura no existe únicamente en la nube. Ocupa terrenos reales, consume recursos y transforma paisajes.

Y, en Finlandia, parte de esa factura ya se refleja en cientos de miles de árboles talados.

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Renê Fraga es fundador de Google Discovery y editor en jefe de Eurisko, un ecosistema editorial independiente dedicado a la tecnología, la ciencia y la innovación. Profesional del marketing digital, con posgrado por la ESPM, sigue de cerca a Google desde la década de 2000 y escribe desde hace más de 20 años sobre tecnología, productos digitales e inteligencia artificial. Fundó Google Discovery en 2006, convirtiéndolo en uno de los principales sitios especializados en Google en Brasil, y fue columnista de TechTudo (Globo.com).
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