Por qué la IA de Google preocupa a los medios de comunicación, las empresas y los creadores de contenido

Rene Fraga
12 minutos de lectura

Aspectos destacados

  • Google está reemplazando gradualmente la tradicional lista de enlaces por respuestas generadas mediante inteligencia artificial.
  • El cambio ya está reduciendo el número de visitantes que llegan a sitios de noticias, empresas, tiendas en línea y creadores de contenido.
  • Especialistas creen que la IA puede transformar definitivamente el modelo económico que ha sostenido Internet durante las últimas décadas.

Durante más de veinte años, Google desempeñó un papel fundamental en la forma en que miles de millones de personas acceden a la información en Internet.

Cada vez que alguien realizaba una búsqueda, el buscador organizaba miles de páginas y mostraba una lista de enlaces para que el usuario eligiera dónde encontrar la respuesta. Este modelo ayudó a construir la llamada web abierta, un entorno en el que sitios web, blogs, universidades, empresas y medios de comunicación podían atraer visitantes y desarrollar sus negocios.

Ahora, ese panorama está cambiando rápidamente. Con la llegada de la inteligencia artificial generativa, Google está reformulando su principal herramienta y transformando por completo la experiencia de búsqueda. En lugar de limitarse a mostrar páginas de Internet, el buscador comienza a ofrecer respuestas completas generadas por Gemini, su modelo de IA, haciendo que muchas personas encuentren todo lo que necesitan sin abandonar la plataforma.

Este cambio representa una de las mayores transformaciones en la historia de Google y, al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre el futuro de Internet tal como ha sido concebida durante las últimas décadas.

De la web abierta a una experiencia centralizada

Cuando Larry Page escribió la carta dirigida a los inversores antes de la salida a bolsa de Google en 2004, afirmó que una sociedad saludable dependía de un acceso libre, abundante e imparcial a información de calidad. Durante muchos años, esa filosofía quedó reflejada en el funcionamiento del buscador, cuya misión consistía en conectar a los usuarios con los mejores contenidos disponibles en la web.

Ese modelo beneficiaba prácticamente a todos. Los usuarios encontraban respuestas a sus preguntas, mientras que los sitios web recibían visitantes que podían convertirse en suscriptores, generar ingresos publicitarios, ventas y nuevas oportunidades de negocio.

Sin embargo, con el avance de la inteligencia artificial, esta dinámica comienza a invertirse.

El lanzamiento de AI Mode representa un cambio importante porque sustituye la tradicional lista de resultados por una conversación similar a la ofrecida por los chatbots. En lugar de abrir varios sitios para comparar información, el usuario recibe una respuesta lista, resumida y organizada por la propia inteligencia artificial.

Además, Google ya permite realizar búsquedas utilizando imágenes, videos y consultas mucho más complejas, además de desarrollar agentes inteligentes capaces de ejecutar tareas automáticamente durante una búsqueda.

En la práctica, el buscador deja de actuar únicamente como intermediario entre los usuarios y los sitios web para convertirse también en un generador directo de las respuestas que consumen millones de personas cada día.

Los usuarios permanecen más tiempo dentro de Google

Según datos divulgados por la propia compañía, las personas están realizando consultas mucho más detalladas que las tradicionales búsquedas basadas en palabras clave.

Mientras antes bastaba con escribir unas pocas palabras, ahora es habitual formular preguntas completas, contextualizadas e incluso solicitar comparaciones o análisis más profundos.

Este comportamiento hace que los usuarios permanezcan más tiempo utilizando las funciones impulsadas por inteligencia artificial.

Investigaciones citadas por The New York Times indican que muchas personas simplemente dejan de visitar otros sitios después de recibir una respuesta generada por la IA. Algunos estudios señalan que aproximadamente tres de cada cuatro sesiones realizadas en AI Mode finalizaron sin que el usuario abriera una sola página externa.

Aunque esta experiencia resulta extremadamente cómoda para quienes buscan información, también provoca cambios profundos en toda la economía de Internet.

Durante décadas, millones de empresas dependieron precisamente del tráfico enviado por Google. Cada vez que una persona buscaba una noticia, un producto, una receta, información médica o contenido educativo, terminaba visitando el sitio que había creado ese material.

Ahora, una parte importante de ese flujo permanece dentro del propio Google.

El impacto ya se hace visible para empresas y creadores de contenido

Editoriales, medios de comunicación, tiendas en línea, instituciones financieras, universidades y numerosos sectores afirman que el impacto de la inteligencia artificial en las búsquedas ya comienza a reflejarse en sus cifras.

Muchos sitios están registrando una disminución en el volumen de visitantes procedentes del buscador porque las respuestas generadas por IA resuelven numerosas dudas sin necesidad de hacer clic en un enlace.

Este escenario ya había sido anticipado por analistas del sector tecnológico.

El periodista Nilay Patel, editor jefe de The Verge, utiliza desde hace años la expresión «Google Zero» para describir un futuro en el que el buscador prácticamente dejaría de enviar visitantes a otros sitios web.

Según él, la llegada de AI Mode representa el punto de inflexión de una tendencia que venía desarrollándose lentamente desde hace varios años.

Para medios de comunicación, creadores independientes y productores de contenido, esta reducción del tráfico significa menos ingresos publicitarios, menos suscriptores y una creciente dificultad para financiar contenido de calidad.

El problema no afecta únicamente a las empresas de medios.

Las tiendas en línea dependen de las búsquedas para vender productos. Los pequeños negocios necesitan Google para conseguir nuevos clientes. Las universidades utilizan los motores de búsqueda para difundir investigaciones científicas. Todos estos sectores podrían verse afectados si el número de visitas continúa disminuyendo.

La inteligencia artificial también está cambiando el funcionamiento de Internet

Otro estudio citado por The New York Times muestra que incluso el comportamiento de Internet está cambiando.

Según datos de Cloudflare, empresa especializada en infraestructura digital, más de la mitad del tráfico actual de la web ya no es generado por personas, sino por sistemas automatizados, incluidos robots de indexación e inteligencia artificial.

Al mismo tiempo, el tráfico humano hacia diferentes tipos de sitios registró una caída significativa entre 2025 y 2026.

Este escenario revela un cambio estructural. Antes, las personas navegaban entre distintas páginas para encontrar información. Ahora, sistemas automatizados recorren miles de sitios, recopilan los datos necesarios y entregan únicamente el resultado final al usuario.

En otras palabras, la inteligencia artificial consume el contenido producido por los sitios mientras reduce la necesidad de que las personas los visiten directamente.

Wikipedia también siente los efectos

La Fundación Wikimedia, responsable de Wikipedia, también ya percibe las consecuencias de este nuevo modelo.

La organización informó una reducción en el número de visitantes humanos durante el último año, al mismo tiempo que observó un aumento en la cantidad de robots que acceden a sus contenidos para entrenar modelos de inteligencia artificial.

Como respuesta, la fundación comenzó a reforzar sus aplicaciones propias, ampliar su presencia en redes sociales y desarrollar nuevas estrategias para mantener una relación directa con sus lectores.

Además, empezó a cobrar a empresas de inteligencia artificial por el acceso a determinados conjuntos de datos utilizados para entrenar modelos, buscando compensar económicamente el uso de su enorme base de información.

Google asegura que sigue fortaleciendo la web

A pesar de las críticas, Google rechaza la idea de que esté perjudicando el ecosistema digital.

La empresa afirma que continúa enviando miles de millones de clics hacia sitios web cada semana y destaca que sus funciones de inteligencia artificial muestran enlaces a páginas externas siempre que es posible.

En los últimos meses, el buscador también ha incorporado herramientas destinadas a dar mayor visibilidad al contenido original, como vistas previas más completas de los sitios, selección de fuentes preferidas y nuevas funciones para ayudar a los creadores a destacar dentro de las búsquedas.

Aun así, el debate continúa creciendo.

Las autoridades reguladoras ya comenzaron a seguir el tema de cerca. En el Reino Unido, por ejemplo, los organismos responsables de la competencia exigieron cambios en las herramientas de búsqueda con IA, obligando a mostrar una atribución más clara de las fuentes utilizadas en las respuestas y permitiendo que los sitios web decidan si desean o no formar parte de los resúmenes generados automáticamente.

Estas medidas podrían servir como referencia para futuras regulaciones en otros países.

El gran desafío de la IA será preservar la web abierta

La inteligencia artificial hace que las búsquedas sean mucho más rápidas, prácticas y eficientes. Pocos cuestionan las ventajas que ofrecen estas nuevas herramientas.

Sin embargo, los especialistas advierten que existe un desafío importante.

Gran parte de las respuestas generadas por los modelos de IA depende directamente del contenido creado por periodistas, investigadores, profesores, empresas y millones de creadores independientes repartidos por toda Internet.

Si estos creadores dejan de recibir visitantes, ingresos y reconocimiento, será cada vez más difícil mantener una producción constante de información de calidad.

Por ello, el debate actual no gira únicamente en torno a la tecnología utilizada por Google, sino también sobre cómo garantizar que la innovación y la sostenibilidad avancen de la mano.

La inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que buscamos, aprendemos y consumimos información. El siguiente paso será encontrar un equilibrio que permita aprovechar todo este avance sin poner en riesgo el ecosistema que convirtió a Internet en una de las mayores plataformas de conocimiento jamás creadas.

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Renê Fraga es fundador de Google Discovery y editor en jefe de Eurisko, un ecosistema editorial independiente dedicado a la tecnología, la ciencia y la innovación. Profesional del marketing digital, con posgrado por la ESPM, sigue de cerca a Google desde la década de 2000 y escribe desde hace más de 20 años sobre tecnología, productos digitales e inteligencia artificial. Fundó Google Discovery en 2006, convirtiéndolo en uno de los principales sitios especializados en Google en Brasil, y fue columnista de TechTudo (Globo.com).
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