- Beam está dejando de ser un experimento 🌎
- De Starline a Beam: la idea se vuelve más concreta
- Para Bain, el reclutamiento se convirtió en uno de los casos de uso 👥
- Google midió el efecto en las reuniones 📊
- Ahora viene la parte interesante: el coworking 🏢
- El programa piloto ya mostró algunos usos
- Pero todavía está lejos de convertirse en la webcam de todo el mundo
- ¿Y si la sala de reuniones comienza a desaparecer?
Principales destacados
- Expansión internacional: Google Beam comienza a llegar a clientes corporativos en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania y Japón.
- El coworking entra en escena: Una alianza con Industrious permitirá reservar salas equipadas con la tecnología en cuatro ciudades estadounidenses a partir de octubre.
- Reuniones más cercanas a lo presencial: Un estudio interno de Google registró un aumento del 50% en la sensación de conexión y una reducción del 21% en las reuniones de seguimiento.
Imagina entrar en una sala de reuniones y encontrarte con alguien que está a miles de kilómetros de distancia, pero que parece estar sentado frente a ti.
Esa es la experiencia que Google quiere hacer más común con Google Beam, su plataforma de comunicación por vídeo 3D que nació como Project Starline.
Ahora, la tecnología comienza a dar un paso importante: salir de los proyectos experimentales de grandes empresas y llegar a más mercados y espacios compartidos.
Beam está dejando de ser un experimento 🌎
Google comenzó a entregar unidades de Beam a clientes corporativos en seis países:
• Estados Unidos
• Canadá
• Reino Unido
• Francia
• Alemania
• Japón
La implementación cuenta con 18 socios de canal responsables de instalar y ofrecer soporte para el hardware.
El producto se comercializa como HP Dimension with Google Beam y funciona tanto con Google Meet como con Zoom.
Esto es importante porque Beam no depende de una plataforma de videoconferencias creada exclusivamente por Google. La propuesta es funcionar como una capa de hardware y comunicación espacial integrada con las herramientas que las empresas ya utilizan.
💻 Y el precio ayuda a explicar el público inicial: una unidad HP Dimension with Google Beam fue anunciada anteriormente por unos US$ 25.000, situando claramente el equipo en el territorio corporativo.
De Starline a Beam: la idea se vuelve más concreta
El proyecto comenzó como Project Starline, uno de los experimentos más ambiciosos de Google para reinventar las videoconferencias.
En lugar de simplemente transmitir una imagen bidimensional, el sistema utiliza cámaras, pantallas y procesamiento para crear una representación tridimensional de la persona que está al otro lado.
El objetivo es recuperar elementos que desaparecen en una llamada convencional.
Contacto visual.
Lenguaje corporal.
Percepción de profundidad.
La sensación de compartir el mismo espacio.
Precisamente este aspecto llamó la atención de empresas como Bain & Company, Netflix y Capital Group, que están entre los primeros clientes.
Para Bain, el reclutamiento se convirtió en uno de los casos de uso 👥
Keith Bevans, vicepresidente ejecutivo y socio de Bain & Company, destacó el potencial de Beam para las entrevistas de candidatos.
“Una de las cosas más desafiantes para nosotros al evaluar candidatos es entender cómo se comportarán con los clientes.”
Según Bevans, los matices del lenguaje corporal y el contacto visual pueden marcar una diferencia en este proceso.
Con Beam, la empresa puede realizar entrevistas de forma remota manteniendo parte de la experiencia de una interacción presencial, sin exigir que candidato y entrevistador estén físicamente en el mismo lugar.
🔎 La diferencia está precisamente en lo que normalmente no aparece en una webcam: no se trata solo de escuchar lo que dice la otra persona, sino de percibir cómo interactúa.
Google midió el efecto en las reuniones 📊
La expansión se produce después de un estudio interno de ocho semanas realizado por Google.
Los equipos que utilizaron Beam informaron:
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Sensación de conexión con los compañeros | +50% |
| Facilidad para garantizar que el feedback fuera comprendido | +33% |
| Reuniones de seguimiento | -21% |
Los números son resultados comunicados por el propio Google en su estudio interno, por lo que no representan una evaluación independiente de la tecnología.
Aun así, ayudan a explicar por qué la empresa está ampliando la implementación de Beam dentro de su propia organización al mismo tiempo que aumenta su disponibilidad comercial.
💡 La apuesta de Google es transformar las videoconferencias de una ventana hacia otra persona en algo más parecido a compartir una misma sala.
Ahora viene la parte interesante: el coworking 🏢
Hasta ahora, el coste y la infraestructura hacían que Beam fuera especialmente adecuado para grandes empresas.
Pero Google encontró una manera de ampliar el acceso sin exigir que cada compañía compre e instale su propio sistema.
La compañía cerró una alianza con Industrious, operador de espacios de trabajo flexibles, para crear lo que denomina la primera “red extendida Beam”.
A partir de octubre, los usuarios podrán reservar equipos HP Dimension with Google Beam en determinadas unidades de Industrious en:
• Atlanta
• Chicago
• Nueva York
• Palo Alto
Esto cambia un poco la lógica del producto.
Una startup que no tendría motivos para invertir US$ 25.000 en una instalación propia podrá, en determinadas situaciones, simplemente reservar una sala equipada.
El programa piloto ya mostró algunos usos
Un programa piloto realizado a principios de este año indicó que equipos distribuidos utilizaron los equipos para diferentes situaciones.
Entre ellas:
• reuniones de seguimiento con gestores;
• entrevistas de candidatos;
• consultas y reuniones con clientes.
Es decir, Beam no está siendo presentado únicamente como una herramienta para reuniones corporativas tradicionales.
🧩 La estrategia es convertir el hardware en infraestructura compartida: empresas más pequeñas pueden acceder a una experiencia cuya inversión permanente sería difícil de justificar económicamente.
Pero todavía está lejos de convertirse en la webcam de todo el mundo
A pesar de la expansión, Beam sigue siendo una solución bastante especializada.
El hardware dedicado, la necesidad de contar con una sala adecuada y el coste de implementación hacen que la tecnología todavía esté lejos de la realidad de una llamada convencional en Google Meet o Zoom.
Por ahora, Beam parece ocupar una categoría intermedia entre las videoconferencias tradicionales y la presencia física.
Es una especie de “sala remota” construida para situaciones en las que la comunicación necesita transmitir algo más que rostro y voz.
¿Y si la sala de reuniones comienza a desaparecer?
Esta quizá sea la consecuencia más interesante de la expansión.
En lugar de obligar a un equipo distribuido a elegir entre una videollamada convencional y un viaje en avión, tecnologías como Beam intentan crear una tercera alternativa.
Para entrevistas, reuniones estratégicas e interacciones con clientes, la diferencia puede ser relevante.
Pero la próxima prueba será menos tecnológica y más económica: ¿cuántas situaciones justifican pagar por una experiencia de presencia 3D cuando una webcam sigue costando una fracción de eso?
Con Beam llegando a seis mercados y comenzando a aparecer en espacios de coworking, Google parece querer descubrir precisamente eso.
La sala de reuniones del futuro puede seguir existiendo, pero quizá no todos sus participantes tengan que estar físicamente dentro de ella.