Principales destacados
- Google retiró de Google Earth una nueva herramienta de inteligencia artificial apenas un día después de su lanzamiento.
- La función permitía crear imágenes generadas por IA sobre fotos reales de satélite, lo que generó preocupaciones por la posible difusión de desinformación.
- La empresa afirma que la funcionalidad solo regresará después de implementar mecanismos de protección más robustos.
Google tuvo que actuar rápidamente tras el estreno de una de las funciones más polémicas del año. La compañía confirmó la retirada temporal de la herramienta experimental que permitía utilizar el modelo de inteligencia artificial Nano Banana 2 para generar imágenes directamente sobre mapas y fotografías de satélite de Google Earth.
La novedad había sido presentada como una forma creativa de explorar el planeta, permitiendo a los usuarios añadir construcciones, vehículos, monumentos, vegetación y diversos otros elementos en cualquier ubicación mediante simples comandos de texto. El objetivo era facilitar presentaciones, proyectos de arquitectura, planificación urbana, estudios ambientales y otras aplicaciones visuales.
Sin embargo, pocas horas después de la liberación de la herramienta, comenzaron a surgir ejemplos que mostraban cómo también podía utilizarse para crear escenas falsas extremadamente convincentes. La repercusión fue tan negativa que Google decidió eliminar la función antes incluso de completar 24 horas de disponibilidad.
La herramienta generaba imágenes falsas sobre lugares reales
El diferencial de la funcionalidad era precisamente su integración con Google Earth. En lugar de crear una imagen completamente nueva, como ocurre en muchos generadores de IA, el sistema utilizaba imágenes reales de satélite como base y permitía añadir elementos artificiales en cualquier parte del mapa.
En la práctica, bastaba con escribir un comando para modificar un paisaje existente. Era posible solicitar la inclusión de edificios, bosques, vehículos, estructuras industriales o diversos otros objetos.
Aunque Google presentó la novedad como una herramienta orientada a la creatividad y la visualización de proyectos, especialistas advirtieron rápidamente que la tecnología también podría facilitar la producción de contenidos engañosos.
La preocupación aumentó porque Google Earth es considerado una de las plataformas más confiables para la consulta de imágenes geográficas. Periodistas, investigadores, equipos de rescate, organismos públicos, urbanistas y profesionales de inteligencia de fuentes abiertas, conocidos por la sigla OSINT, utilizan a diario el servicio para analizar acontecimientos reales en todo el mundo.
Casos de uso indebido aparecieron pocas horas después del lanzamiento
Poco después de la liberación de la herramienta, usuarios comenzaron a compartir imágenes falsas en redes sociales para demostrar su potencial de manipulación.
Entre los ejemplos difundidos se encontraban cráteres de explosiones en zonas de conflicto, instalaciones nucleares inexistentes, campos de refugiados, inundaciones artificiales e incluso escenarios inspirados en ataques terroristas. Aunque eran montajes generados por inteligencia artificial, muchos presentaban un nivel de realismo suficiente para confundir a personas que desconocieran su origen.
Uno de los comentarios que más repercusión tuvo provino de un periodista de la BBC, quien ironizó la decisión de Google afirmando que “seguramente no habría ninguna posibilidad” de que una herramienta de este tipo se utilizara para difundir desinformación. La publicación se volvió viral rápidamente y fue compartida por investigadores especializados en verificación de imágenes.
Expertos en seguridad digital también señalaron que los contenidos generados por IA pueden circular de forma aislada en redes sociales, sin ningún contexto. Así, incluso si una imagen incluye una marca de agua que indique su origen artificial, puede ser recortada, comprimida o compartida de formas que dificulten la identificación de esa información.
Google reconoció el problema y decidió dar marcha atrás
En un comunicado oficial, Google afirmó que profesionales del área geoespacial habían encontrado aplicaciones útiles para la herramienta, especialmente en proyectos de planificación, visualización y prototipado.
Al mismo tiempo, la empresa reconoció que algunos usuarios comenzaron a compartir imágenes que aparentemente violaban sus políticas de uso.
Según Google, la decisión fue retirar temporalmente la función mientras desarrolla mecanismos de protección más eficaces para reducir el riesgo de abuso.
La compañía también destacó un punto importante: las imágenes creadas por IA no se incorporaban al mapa público de Google Earth. Permanecían únicamente en la experiencia individual del usuario que las generaba y contaban con marcas que indicaban que habían sido producidas por inteligencia artificial. Aun así, las capturas de pantalla de esas imágenes podían compartirse libremente en internet, lo que motivó la suspensión de la funcionalidad.
El episodio muestra un desafío creciente para la inteligencia artificial
El caso de Google Earth ilustra un problema cada vez más común en la industria tecnológica: cuanto más realistas se vuelven los modelos de generación de imágenes, mayor es también el desafío para evitar su uso malicioso.
Nano Banana 2 es uno de los modelos más avanzados de Google para la creación y edición de imágenes. Lanzado en 2026, fue desarrollado para ofrecer mayor fidelidad visual, mejor comprensión de comandos en lenguaje natural y mayor rapidez en la generación de contenido. El modelo ya está presente en diferentes productos de la compañía, como Gemini, Google Search y plataformas para desarrolladores.
Aunque estas capacidades amplían las posibilidades creativas para diseñadores, arquitectos, docentes y empresas, también aumentan la preocupación por la creación de imágenes falsas utilizadas para manipular la opinión pública, influir en debates políticos o difundir información incorrecta durante desastres naturales y conflictos internacionales.
Investigadores han advertido que el problema ya no es solo la existencia de imágenes sintéticas. Hoy, el principal desafío es que estos contenidos pueden parecer evidencia visual legítima cuando se generan en plataformas reconocidas y tradicionalmente confiables.
La rápida decisión de Google demuestra que las empresas tecnológicas están bajo presión para equilibrar innovación y responsabilidad. Aunque la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para la creación de contenido, también exige mecanismos capaces de preservar la confianza de los usuarios en servicios utilizados diariamente por millones de personas en todo el mundo.
Hasta el momento, Google no ha informado cuándo podría regresar la herramienta a Google Earth ni cuáles serán las nuevas medidas de seguridad que planea implementar antes de volver a ponerla a disposición.